Repertorio, no catálogo · Guía de la casa
Posiciones en pareja
A nadie le faltan posiciones. Lo que falta es un repertorio, que son cuatro que se hacen bien y saber en qué momento entra cada una. Esta página es sobre eso, no sobre la lista.
Baje
Las listas de cincuenta posiciones existen para que usted las mire, no para que las use. Ninguna pareja del mundo rota entre cincuenta. Rotan entre tres o cuatro y las repiten durante años, y eso no es falta de imaginación: es lo que pasa cuando dos cuerpos encuentran lo que de verdad les sirve. El problema no es la repetición. El problema empieza cuando alguien se convence de que debería estar haciendo más cosas, porque esa culpa le hace más daño a una cama que cualquier rutina.
Lo que cambia una noche no es una postura que usted no conocía. Es quién lleva el ritmo, en qué orden pasan las cosas, y si se puede decir en voz alta lo que uno quiere sin que el otro lo oiga como un reclamo. Esas tres cosas se pueden trabajar esta semana y no cuestan nada. El catálogo completo, con la instrucción de cada una, está en el índice de posiciones y no se va a ningún lado.
No le faltan posiciones. Le falta un repertorio, que son cuatro y saber cuándo entra cada una.
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Por qué el catálogo no resuelve nada
Porque promete variedad y lo que entrega es inventario. Cincuenta posiciones suenan a cincuenta noches distintas y en realidad son cuatro cosas repetidas con nombres diferentes. Las posiciones no son intercambiables entre sí: cada una hace un trabajo concreto y solo uno. Hay una para verse la cara y poder hablar. Hay una para durar sin que nadie se canse. Hay una donde el ritmo lo pone la otra persona. Y hay una para el ángulo que las demás no alcanzan.
Eso es todo. Cuatro funciones. El rinoceronte, el banana split y la amazona que están en esta casa son variantes de esas cuatro con nombre de catálogo, y lo decimos en sus propias páginas. Una pareja que tenga una buena de cada función tiene más repertorio del que va a usar, y lo que le queda por trabajar ya no es la postura.

Cómo se arma un repertorio
- 01
Una para hablarse
El misionero, pero hecho bien: almohada firme bajo la cadera y el peso en los codos. Es la única donde las caras quedan a un palmo, y desperdiciar eso mirando la pared es el error más común que hay. La instrucción completa está en su página.
- 02
Una para durar
La cucharita. Nadie carga peso, nadie hace equilibrio y quedan dos manos libres. Es la que sostiene media hora sin que a nadie le tiemble nada, y la que salva las noches en que hay poca energía y muchas ganas.
- 03
Una donde mande el otro
La vaquera. No por la postura en sí, sino porque cambia quién decide la profundidad y la velocidad. En una pareja que lleva tiempo, ese cambio de mando se nota más que cualquier acrobacia nueva.
- 04
Una para el ángulo
El perrito, o cualquiera de sus variantes con apoyo. Da el ángulo que el misionero no alcanza, y con el detalle de la profundidad conversada antes deja de ser la posición que a alguien le incomoda.
- 05
Póngales orden, no las sortee
Casi todas las noches que funcionan tienen la misma forma: empieza en la que se habla, pasa por la que cambia el mando, y termina en la que dura. El orden hace más que el número. Cambiar de postura cada tres minutos no es variedad, es interrumpirse.
- 06
Agregue una por temporada, no cuatro por noche
Cuando quieran algo nuevo, entra UNA y se queda unas semanas hasta que deja de ser un experimento. Meter cuatro en una noche garantiza que ninguna salga bien y que las dos personas terminen concluyendo que no eran para ellos.
¿Cuánta variedad hace falta de verdad?
Más arriba no es mejor. Hay un punto donde agregar posiciones empieza a restar.
Tres maneras de cambiar sin cambiar de posición
Cambie quién lleva
La misma postura, el mando en la otra persona.
- Para qué sirve
- Es el cambio más grande que se puede hacer sin moverse. Quien siempre pone el ritmo se queda quieto, y el otro decide todo durante un rato. Se siente nuevo y no lo es.
- El error común
- Anunciarlo como si fuera un ejercicio de taller. Se hace y ya, o se dice de una manera que no suene a instrucción.
Cambie el orden
Las mismas cuatro, en otra secuencia.
- Para qué sirve
- Empezar por donde suelen terminar cambia la noche entera sin agregar nada. Es el truco más barato de esta página y el que menos gente prueba.
- El error común
- Creer que hay un orden correcto. El único que existe es el que a ustedes les funciona, y se descubre cambiándolo.
Cambie la duración
Menos posturas, más tiempo en cada una.
- Para qué sirve
- Quedarse quince minutos en una sola, con pausas completas, produce algo que rotar cinco veces no produce nunca. Ese es el terreno de lo tántrico, sin la ceremonia.
- El error común
- Confundir quedarse quieto con no hacer nada. La cadera se sigue moviendo, lo que se para es el cambio de escena.
Lo que nadie propone
POR TURNOS, no siempre a la vez
Existe una idea instalada de que una buena noche es simétrica: los dos dando y recibiendo al mismo tiempo, en la misma medida, todo el rato. Es una expectativa que no la cumple casi nadie y que arruina bastantes noches por la culpa que genera cuando no se cumple.
La alternativa es vieja y funciona: por turnos largos. Una parte de la noche es claramente para uno, y otra parte es claramente para el otro. Se acaba la contabilidad mental de si estamos parejos, cada uno puede concentrarse en una sola cosa, y de paso resuelve el problema que tiene el 69, que es exactamente ese.

Cómo se propone algo nuevo sin que suene a reclamo
Esta es la parte que la gente busca cuando busca posiciones para hacerlo con su pareja, aunque escriba otra cosa. La regla que más sirve es de momento y no de palabras: no se propone en la cama. En la cama, cualquier sugerencia llega mezclada con lo que se está haciendo, y el otro la oye como una corrección de lo que estaba haciendo mal. Fuera de la cama, la misma frase es una idea.
La segunda regla es hablar en primera persona y en futuro, no en segunda y en pasado. "Me quedé pensando en probar algo" abre una conversación. "Es que siempre hacemos lo mismo" la cierra, y de paso deja a alguien defendiéndose de una acusación que no sabía que existía. Y la tercera, que cuesta más: un no no se negocia. Si la respuesta es que no, se agradece que lo haya dicho y no se vuelve a sacar esa noche. Las parejas que pueden decir que no sin costo son las que después dicen que sí a más cosas.
Los errores que arruinan el repertorio
Perseguir la lista, que convierte la cama en una tarea con pendientes. Tratar la rutina como un fracaso, cuando la mayoría de las parejas que llevan años bien tienen una rutina y le funciona. Proponer en caliente y en la cama, que es donde peor cae. Llevar la cuenta de quién quiso y quién no, que es la forma más rápida de que a nadie le provoque. Meter cuatro posturas nuevas la misma noche y concluir que ninguna sirve. Y la más silenciosa de todas: suponer que al otro le está pasando lo mismo que a uno, sin haberlo preguntado nunca.
Ninguno se arregla con una posición distinta. Se arreglan con una conversación de cinco minutos que casi nadie tiene, y con bajar la expectativa de que cada noche sea diferente a la anterior.
Una pareja no necesita cincuenta posiciones. Necesita cuatro que le sirvan y poder decir en voz alta cuál quiere hoy.
Ian David, Casa Lujuria Si lo que quiere es el inventario completo con la instrucción de cada una, eso está en el índice de posiciones.
¿Qué les está pasando a ustedes?
Toque lo que más se parezca.
Lo que la casa probó
Cuatro que sirvan, y poder decir cuál quiere hoy.
Nada de esto se aprende mirando, pero si además de la instrucción andan buscando sitios, la casa pagó y revisó estos.
¿Cuántas posiciones usan ustedes de verdad?
Diga la verdad, que aquí nadie lo está viendo.
Lo que la gente pregunta sobre las posiciones en pareja
¿Cuáles son las mejores posiciones en pareja?
No hay una mejor, hay cuatro funciones que conviene tener cubiertas: una para verse la cara y poder hablar (el misionero con la almohada), una para durar sin cansarse (la cucharita), una donde el ritmo lo ponga la otra persona (la vaquera) y una para el ángulo que las demás no alcanzan (el perrito). Con una buena de cada función sobra repertorio.
¿Cuántas posiciones hacen falta saber?
Cuatro, y sobran. Ninguna pareja rota entre cincuenta: rotan entre tres o cuatro y las repiten durante años. Pasadas siete u ocho, las que menos se usan terminan haciéndose mal, y hacerlas mal es justamente lo que las quema.
¿Cómo se propone una posición nueva sin que sea incómodo?
Fuera de la cama y en primera persona. En la cama cualquier sugerencia se oye como una corrección de lo que se estaba haciendo. Decir "me quedé pensando en probar algo" abre la conversación; decir "siempre hacemos lo mismo" la cierra. Y un no se acepta sin insistir y sin cobrarlo después.
¿Es normal usar siempre las mismas posiciones?
Es lo más normal que hay, y no es señal de nada malo. La mayoría de las parejas que llevan años bien tienen una rutina que les funciona. Lo que suele hacer daño no es la repetición sino la culpa de estar repitiendo, que llega de comparar la propia cama con una lista de internet.
Para dónde suele seguir quien lee esta página
Quien llega hasta aquí anda buscando ideas para dos, así que las recomendaciones van hacia lo que se ve acompañado.
Y si quiere el resumen de todo: lo mejor, en una sola lista.
Las otras posiciones
Cada una con su propia instrucción, el mismo criterio y ningún adorno.